martes, 10 de febrero de 2009

Testimonio contra el horror causado por Israel Escritor judío en protesta por Gaza, pide que retiren a su abuelo del Museo del Holocausto

0 de febrero 2009. - Jean-Moîse Braitberg, escribió una carta al presidente del Estado de Israel, Shimon Peres, para que retire de Yad Vashem, museo en memoria de los judíos víctimas del nazismo, el nombre de su abuelo Moshé Braitberg y demás familiares, muertos en los campos de concentración durante la segunda guerra mundial, por el utraje y violencia contra el pueblo palestino.

"Lo que ha pasado en Gaza, y más generalmente, la suerte corrida por el pueblo árabe de Palestina desde hace 60 años descalifica a mis ojos a Israel como centro de la memoria del mal hecho a los judíos y a la humanidad entera", escribió.

Precisó que desde su infancia vivió rodeado de sobrevivientes de los campos de exterminio y vio números tatuados sobre los brazos, como también escuchó los relatos de las torturas y compartió sus pesadillas. "Me enseñaron que esos crímenes no deben repetirse jamás, que nunca más un hombre por su pertenencia a una religión o a una etnia desprecie a otra, que atropelle sus derechos más elementales", afirmó.

"Usted me dirá, señor presidente, que es legítimo para su país que se defiende de los que lanzan cohetes contra Israel que se llevan numerosas vidas de israelíes inocentes, a lo cual responderé que mi sentimiento de humanidad no varía según la ciudadanía de las víctimas", aseveró en su carta.

En cambio -puntualizó- el presidente Peres dirige los destinos de un país que no sólo dice representar a los judios en su conjunto, sino también la memoria de los que fueron víctimas del nazismo y eso es lo que le preocupa y le es insorportable al conservar en el memorial de Yad Vashem el nombre de sus parientes.

"Vuestro Estado tiene prisionera mi memoria familiar tras el elambrado de púas del sionismo para que sean rehenes de una así llamada autoridad moral que comete cada día la abominación que es la negación de justicia, por lo tanto, le ruego, señor presidente, que retire los nombres de mi abuelo del santuario dedicado a la cruealdad cometida contra los judíos para que no siga justificando la cometida contra los palestinos", aseveró.

Un pastel de chocolate

Jean-Moïse Braitberg busca dos nombres en el muro de las víctimas del Memorial del Holocausto en el barrio judío de París. Busca y busca hasta que encuentra. Ahí están. René y David Malamed. Son dos hermanos, judíos franceses de origen turco, asesinados en Auschwitz. Intentaron unirse a las fuerzas de la Francia libre cruzando la frontera española, pero fueron delatados, detenidos y enviados a los campos de exterminio. René y David tenían otro hermano, André, al que la madre de Braitberg escondió y salvó. Cada año, el 1 de enero, André, que vive en Burdeos, envía aún a la familia de Braitberg un pastel de chocolate en agradecimiento. La mujer que lo salvó nunca quiso recibir la medalla que concede Israel a los justos que ayudaron a los judíos porque siempre dijo que ella solo había hecho lo que tenía que hacer.

Quien era su abuelo

En los años 30, el padre de Jean-Moïse abandonó Polonia para huir de un Gobierno antisemita que impedía a los judíos el acceso a la universidad y se instaló en el sur de Francia. Cuando Alemania invadió Polonia, se enroló en la Legión Extranjera, que abandonó con la rendición de Francia. Aunque había estudiado química y música (era violinista), trabajó como agricultor en la Dordoña, conoció a Denise Rolland, que era pianista, y formaron un matrimonio del que nació Jean-Moïse.

La familia de su padre vivía en Piotrkow, la ciudad en la que los nazis formaron el primer gueto. El abuelo de Jean-Moïse fue deportado y gaseado en 1942 en Treblinka. Lo mismo ocurrió con varios hermanos de su abuelo y de su abuela. "Entre 30 y 40 personas de mi familia, contando tíos y primos, murieron en Auschwitz, Ravensbrück, Bergen- Belsen y otros campos. Siempre se dice que en las familias judías no se habla del Holocausto. En la mía no ha sido así. Hemos hablado todos los días. Una tía y su hija, que sobrevivieron y viven en París, aún llevan tatuado en el brazo el número que tenían en el campo", cuenta Braitberg. Solo cinco sobrevivieron.

Airadas reacciones

La petición que hizo el escritor judío al presidente israelí desencadenó encendidas reacciones en internet, con 4 mil referencias y traducciones a diversos idiomas, y en alguna web judía ha sido colocado bajo el epígrafe de Racismo/Antisemitismo. Sin embargo, Braitberg, de 58 años, periodista y escritor, siempre ha combatido el antisemitismo, tanto cuando ejercía de reportero (cubrió en Israel la primera guerra del Golfo para Le Quotidien de París) como ahora que escribe novelas, libros de gastronomía y guías de viaje.

Ni el Gobierno de Israel ni Hamás

Pese a esta trágica historia, Braitberg insiste en que no opina como judío. "Hice el artículo como un individuo francés, como una persona que, a través de su historia personal y la de su familia, quiere dar testimonio del rechazo del horror del racismo. No hago paralelismos entre el nazismo e Israel, no digo que los israelís sean nazis. Lo que le hicieron a mi abuelo fue un crimen contra la humanidad y yo hablo en nombre de la humanidad porque no quiero que se utilice como pretexto para otros crímenes. Es inaceptable que se use el Holocausto para justificar la colonización. Israel se ha aprovechado del genocidio para pedir a Alemania miles de millones de marcos que se han utilizado, entre otras cosas, para expulsar y matar palestinos. Es un horror". Pero quiere dejar claro que el mismo horror le produce el islamismo de Hamás o de Hizbulá.

Braitberg propone una fórmula, aunque sabe que es imposible cumplirla. "La mejor manera de respetar el Holocausto es no hablar de él, olvidarlo. Yad Vashem revive la memoria de las víctimas, pero también la de los verdugos".

Las reacciones a su carta le recuerdan lo que ocurre en España con la apertura de fosas. "Cuando desentierras a un muerto, como yo he hecho con mi abuelo, siempre hay una reacción de miedo porque en todas las civilizaciones existe el miedo a los fantasmas. Se tiene que enterrar bien a los muertos para que los vivos vivan en paz", puntualizó.

LINEAS DE CHAVEZ Una cita con el futuro


Siempre, desde aquellos días en que andaba yo de monaguillo en la humilde iglesia de Sabaneta, cuando comenzaba la tempestuosa década de los años 60 del siglo pasado, fue conquistado mi espíritu por el latigueante y flamígero verbo de Jesús, el Cristo Redentor de los pueblos oprimidos.

Me pareció desde entonces tan emocionante el Sermón de la Montaña y su promesa de justicia para los pobres de la tierra.

La Mamá Rosa nos hablaba del "dos mil y más", como una era futura en la que, o la humanidad toma definitivamente el camino señalado por Cristo de vivir entre iguales y como hermanos, o por el contrario "se acabaría el mundo".

Qué lejos estuvo Rosa Inés Chávez de haber leído alguna vez los discursos y las tesis de aquella otra Rosa, a la que Clara Zetkin llamó "la espada viviente de la revolución", Rosa Luxemburgo.

Pero al propio tiempo, cuán cerca estuvo mi Mamá Vieja del pensamiento de esa gran mujer revolucionaria, condensado de una manera magistral en su frase legendaria: ¡¡Socialismo o barbarie!! Cristo expulsó a los mercaderes del templo y desnudó con su palabra santa a los fariseos hipócritas "que limpian su copa por fuera escondiendo el sucio que tienen por dentro".

Tal cual ha ocurrido, una vez más, con estos llamados dirigentes de la oposición venezolana en el condenable hecho reciente de la profanación a la Sinagoga.

Junto a un conjunto de medios de comunicación que perdieron definitivamente su propia naturaleza para convertirse en actores político-partidistas, se lanzaron una vez más, de una manera absolutamente irreflexiva a señalar al Gobierno y a la Revolución como los culpables de tal hecho criminal.

Alguno de ellos rozó los límites de la piedra filosofal, llegando casi a descubrir la tan ansiada fórmula del agua tibia, cuando explicó al país que no había ninguna duda acerca de la autoría del ataque, pues el había descubierto una prueba concluyente: ¡¡las pintas dejadas en las paredes son de color rojo, el mismito color de los bolivarianos!! En fin, la metralla opositora, dentro y fuera del país, no descansó un segundo en su bombardeo contra la Revolución.

Pero, como reza el dicho: "al inocente nunca le falta Dios". Además, el Gobierno Revolucionario y sus cuerpos de investigación actuaron rápido y con una gran eficiencia, en medio de la guerra mediática.

Y ahora, cuando hemos capturado a once personas y los principales responsables del crimen están convictos y confesos, habiéndose conseguido innumerables pruebas en el mismo lugar de los hechos y en los allanamientos realizados, cuando se ha comprobado la complicidad interna con la activa participación de uno de los vigilantes de la Sinagoga, entonces aquellos "dirigentes" y "defensores de la libertad", "valientes protectores del templo", comienzan a hacer piruetas y se vuelven todo un etcétera, tratando de explicar sus teorías; en fin, son capaces de decir cualquier cosa, pero son incapaces de retractarse.

¡¡Fariseos hipócritas!! Tengo aquí en mi mesa varios reportes de la sala situacional que coordina Reyes Reyes. Revisando los detalles, me doy cuenta cómo ha venido avanzando el Doble Ataque Blindado, en la recta final hacia el 15 de febrero.

A través de mis líneas quiero felicitar a esa tremenda tropa élite constituida por las patrullas y los comités por el Sí, a sus jefes y coordinadores, patrulleros y misioneros. Especial mención deseo hacer a las muy valientes mujeres bolivarianas, o como muchas prefieren llamarse: ¡Las mujeres chavistas! También la formidable fuerza de la juventud está jugando su papel de vanguardia, de sublime nervio motor dentro de la masa popular que debe continuar moviéndose con el ímpetu del huracán.

Nuestro partido, el PSUV, así como los partidos aliados, el PCV, el PPT, el MEP, la UPV... todos debemos marchar unidos, redoblando el paso rumbo a la victoria.

Hoy por cierto, es 12 de febrero y el grito de batalla del gran revolucionario José Félix Ribas, aquel joven jacobino del gorro frigio, sigue tronando desde el valle donde se levanta La Victoria, esa ciudad heroica: "No podemos optar entre vencer o morir. Necesario es vencer".

Celebremos pues, muchachos y muchachas, este Día de la Juventud como debe ser, desplegados en batalla, ajustando la maquinaria, convenciendo a los indecisos, convocando a todos a la jornada memorable.

¡¡Para continuar conquistando la Independencia!! ¡¡Para continuar construyendo la patria socialista!! ¡¡Para continuar convirtiendo a Venezuela en un país-potencia!! Hoy es jueves 12. Sólo faltan dos días.

Echemos el resto, con alegría, con júbilo, con mucha inteligencia, con mucha pasión patria.

El domingo 15, muy temprano, tú hombre, tú mujer, tú joven venezolano, tienes junto conmigo, una cita con el futuro.

Te llamo desde mi corazón,como dice la canción: "Yo te esperaré en aquel lugar".

No me falles, que yo no te fallaré...

Tú sabes que yo, soldado tuyo, vivo por ti y para ti.

¡Sí, señor... Venceremos!